domingo, 13 de junio de 2010

Pero... ¿quién era Ladonna Jones?





Michael, ¿cómo es posible que  precisamente seas tan egoísta? (Ladonna Jones, 11 años en 1984)



La muy conocida avaricia de los hermanos Jackson se hizo más patente aún cuando se planteó la gira Victory (1984), una gira de la que se anunció su nacimiento el 30 de noviembre de 1983, en The tavern on the green de Nueva York, como vemos en este vídeo. 



Es lógico que si tú desempeñas un trabajo, quieras -y debas- cobrar por él y cobrar lo que realmente crees que mereces. De ahí que cuando los Jackson buscaran patrocinador, lo hicieran pensando en aquel que les aportara mayor beneficio. Pero lo que hicieron con la particular forma de querer vender las entradas para el tour, la verdad es que sólo se llama de una manera: avaricia.


En junio de 1984 se planteó un concepto novedoso de venta de entradas para una gira de conciertos de un grupo musical: en lugar de la típica distribución de tickets en taquilla -internet llegaría bastantes años más tarde :-))- , las entradas se venderían a 30 dólares y sólo en paquetes de cuatro, por tanto 120 dólares, una cantidad bastante alta para la época. Es decir, que si a ti te apetecía ir sólo con tu novio o tu hermana, tenías a la fuerza que comprar otras dos y luego revenderlas. Pero lo malo no era sólo eso, sino que el encargar las entradas no significaba terminar con ellas en la mano, ya que un ordenador sería el encargado de elegir los cupones de aquellos lectores de periódicos que los habían recortado de sus páginas. Por ello, cada fan hubo de enviar 120 dólares, más el cupón -es decir, el importe del periódico iba implícito en él- más un cargo de dos dólares más "de gastos". Aparte de eso, las oficinas de correos de Estados Unidos se pusieron las botas, pues como en aquellos años, cada giro costaba 1,55 dólares, llegaron a recaudar en giros ni más ni menos que 18 millones, pues fueron 12 los millones de fans -que se dice pronto- los que mandaron el dinero para adquirir sus tickets. Cifras de mareo, sin duda.

Aunque Michael jamás quiso hacer esta gira, sin duda, como siempre, se entregó al cien por cien. Su cara aquí lo dice todo. Me encanta su expresión.


Había otra cosa que a la gente no le gustó nada: como había que devolver el dinero a los desafortunados que no serían elegidos por el destino -y el ordenador- para acudir a uno de los conciertos de la gira -que abarcaría 12 conciertos y 42 ciudades-, mientras se devolvía o no el excedente, que se calculaba en unos 1.200 millones de dólares, se hicieron cuentas y se calculó que ese dinero generaría, a un siete por ciento de interés, ni más ni menos que ocho millones de dólares de beneficio al mes para los Jackson. Un excelente negocio, sin duda, éste de la exótica venta de entradas por sorteo. Incluso los Jackson quisieron ahorrarse el dinero de los anuncios de donde los fans tenían que recortar los cupones, aduciendo que eran anuncios de servicio público (vaya morro, por mucho que me gusten -musicalmente- los Jackson). Para colmo, los elegidos no sabrían con exactitud a qué concierto les tocaría ir hasta dos días antes, con lo cual imaginaos si a uno le tocaba en la otra punta de Estados Unidos. E incluso más de uno se quedó sin entradas, después de que le tocara, porque Correos había sufrido retraso. No siempre le toca a nuestro país.

A estas alturas, vosotros, que sois fieles fans de Michael, os habréis figurado que nuestro angelito no tenía nada que ver con esto. Que cuando digo que a los Jackson les podía la codicia, no hablo de Michael.

¡¡¡¡¡¡BINGO!!!!!!

Michael, junto a su fiel John Branca, se reunió con sus hermanos para decirles que las cosas no se podían hacer de esa manera. Que no estaba de acuerdo con su planteamiento de que no todo valía para ganar dinero. Pensaba que la idea de encargarlas por correo era, sencillamente, "horrorosa". Tampoco estaba de acuerdo con que se vendieran de cuatro en cuatro, o que hubiera que comprar unos periódicos a la fuerza para conseguir unos cupones, o que hubiera que enviar giros postales. Y, naturalmente, que el importe máximo de cada una debía ser veinte dólares, no más.

Por supuesto, los hermanos votaron en contra de nuestro Michael. Dinero, dinero, dinero.

Esto, evidentemente, enfureció a Michael, quien avisó a John Branca y Frank Dileo de que ésta sería la última gira con ellos. Estaba claro de que no quería seguir con los Jackson como grupo y de que les dejaba libertad para que hicieran las cosas a su forma, una forma que a él no le gustaba en absoluto.

Pero había otra cuestión. Los fans de Michael se sintieron engañados, y digo bien los fans de Michael porque, aunque a todos les gustaran los Jackson como grupo, era evidente que al ser Michael el más popular y famoso, era el que se llevaba mayores y más encendidas críticas. Poco importaba que él se desmarcara de lo que planeaban sus hermanos. El caso es que la famosa cuestión de los giros y cupones seguía adelante. Aún así, la venta fue apoteósica y pronto se agotaron los periódicos, que se vendían como churros para que los fans adquirieran sus cupones. Por ello incluso se llegó a tiradas extras de miles y miles de ejemplares. Las entradas se agotaron enseguida. La Jacksonmanía seguía gozando, a pesar de todo, de buena salud.


Ladonna Jones era, en 1984, una chiquilla de once años que vivía en Dallas. Su mayor ídolo era Michael Jackson y soñaba con que llegara el momento de los conciertos para que sus padres la llevaran. Estaba loca por ir a ver a los Jacksons en el Victory Tour y así poder disfrutar de la magia que Michael desplegaría junto a sus hermanos. Cuando Ladonna vio que sus oportunidades se esfumaban, tanto por el precio de las entradas, como por la política de los cupones, como por tener que desembolsar a la fuerza más de 120 euros ya que había que comprar cuatro tickets a la vez, y como porque todo dependía de si la suerte estaba de su lado, decidió algo sorprendente: escribiría una carta abierta a Michael a través del Dallas Morning News.

En ella, Ladonna explicó que había estado ahorrando centavo a centavo realizando pequeños trabajos, como lavar coches, cuidar de los niños del vecino o regarle las flores del jardín a su tía. Pero estas tareas no le proporcionarían en absoluto el dinero suficiente como para poder ahorrar más de 120 dólares. "Michael, ¿cómo es posible que precisamente tú seas tan egoísta?"

Evidentemente, esta acusación por parte de una chiquilla de once años que había puesto toda su ilusión en ver a Michael, hizo que este se descompusiera. Un empleado de nuestro dios Rey le enseñó la misiva y Michael se disgustó muchísimo. A pesar de que ya llevaba muchos días sabiendo fehacientemente que el egoísmo y la codicia movían a sus hermanos, esta carta fue el detonante para tomar una decisión trascendental en el inminente curso del Victory Tour. Convocó a su mánager, es decir, a su padre Joseph, y a los promotores de la gira, Don King y a Chuck Sullivan. Inmediatamente les ordenó algo que a éstos no les gustó en absoluto: O cambiaban la política de venta de entradas, o la gira se haría sin él.

Es evidente que la política cambió. Bravo, Michael.

El día 5 de julio, es decir, el día antes de abrir la gira en Kansas City, Michael convocó una rueda de prensa junto a Tito, Marlon y Randy. En ella anunció que cedería todo el dinero que ganara en esa gira -y que iba a ser mucho, como luego se comprobaría- a instituciones benéficas. Asimismo, prometió que en cada ciudad en la que acudirían, serían donadas dos mil entradas a jóvenes discapacitados para que pudieran acudir a los conciertos.

En concreto, las palabras de Michael, nuestro bravo, honesto y valiente Michael fueron las siguientes:

Mañana empezamos el Tour y quiero hablar sobre algo que me preocupa. Hemos trabajado durante mucho tiempo para hacer el mejor show que podemos hacer. Pero sabemos que un montón de chicos tienen problemas para comprar sus entradas. El otro día recibí una carta de una chica de Texas llamada Ladonna Jones. Lleva mucho tiempo ahorrando dinero que gana con extraños trabajos para poder comprar una entrada, pero con el sistema actual, tenía que comprar cuatro entradas y no puede permitírselo. Así que he pedido al promotor si puede cambiar la forma de distribución de las entradas y buscar alguna forma para que no haya que mandar 120 dólares en una transferencia. También se habla de que el promotor está reteniendo dinero de entradas no vendidas. He pedido al promotor que deje de vender entradas de esta manera; así nadie que no tenga su entrada tendrá que pagar. Por último y  lo más importante: hay algo más que quiero decir. Quiero que sepáis que cuando accedí a hacer el Tour, decidí donar todo el dinero ganado a fines benéficos.

(Aunque ya hablaré más ampliamente del Victory Tour ya que hoy quería centrarme en la anécdota de Ladonna Jones, sólo señalaros que en las menos de dos horas de concierto, The Jacksons habían ganado 1 millón de dólares -de la época- por hora, y un total de 6 millones en los tres conciertos de Kansas, generando unos 26 millones para la ciudad y los comerciantes. Todo un mareo y que dice mucho de Michael porque podía haber ganado muchísimo dinero con esta gira, y prefirió donarlo, como tantas otras veces. Otra cosita:  Aprovechando que ayer escribí sobre Wanna be startin' somethin', apuntaros aquí que precisamente con esta canción se abrieron todos los conciertos.)

Imponente Michael


La carta de Ladonna Jones no había caído en saco roto. Además de modificar los planes de venta de las entradas, hizo que Michael se interesara especialmente por esa niña y ordenó que se le enviaran cuatro entradas, además de que había que llevarla al concierto en limusina. Una vez que la maravillada y sorprendida Ladonna vio el espectáculo, Michael se reunió con ella. Michael le preguntó si había tenido buenos asientos. La niña le dijo que no habían resultado ser muy buenos, pero que todo fue muy divertido. La gente le pregunta, ahora, de adulta, si Michael llegó a darle un piquito en los labios, pero ella afirma que no, que lo que le plantó fue un buen beso en la mejilla. Posteriormente, en 1998, Ladonna tuvo otro encuentro con Michael y éste le firmó el disco Victory.


Finalmente, si os apetece conocer la opinión y los recuerdos de Ladonna a los tres días de la ausencia de nuestro dios Rey, pinchad aquí (artículo en inglés), donde también hay un vídeo de Ladonna hablando de Michael y de su anécdota sobre las entradas del Victory Tour, con profusión de recortes de prensa con la noticia.

Ladonna Jones. "Pero... ¿quién era Ladonna Jones?", se ha podido preguntar más de uno cuando ha visto su nombre ligado al de Michael en algún reportaje. Su nombre quizá no sea conocido a nivel popular, pero fue la personita de once años que originó con su valentía al escribir una carta abierta, una decisión transcendental en el curso del Victory Tour. Que se aguanten los avariciosos y que vivan los que menos tienen.


4 comentarios:

Maitemichael dijo...

Una historia realmente interesante amiga =) que suerte tuvo la niña =) y Michael tan buena persona como siempre lo a sido lo adoro ;) me alegro que buelbas te echaba de menos amiga.besos

SILVIA dijo...

Si señor!! Ese es nuestro Michael!! Nuestro angelito no soportaba recibir críticas por parte de los niños, pues como él decia, son los que dicen realmente la verdad. Aunque en esta ocasión los realmente egoistas fueron sus hermanos.
Demostró una valentía fuera de lo común. Él solito logró romper con la avaricia de los que le rodeaban.
Por ciero Belén, a partir de ahora te voy a dedicar todas mis carreras, pues hoy he hecho mi mejor marca personal, jajja. Es que Michael y tú me dais suerte, no puede ser de otro modo. Estoy muy contenta!!
GRAN ENTRADA, COMO SIEMPRE!!
BESITOS A TOD@S!!

Sandra dijo...

Tantas cosas que tuvo que aguantar Michael. Yo creo que los Jackson sabían que esa era la ultima oportunidad de hacer plata a costa de Michael, ya no podían retenerlo más. Por eso exageraron lo de las entradas al máximo, quería sacar lo último, lo último que podían. Michael se les escapaba y ellos, por mas que lo nieguen (hasta ahora lo hacen) sabían que sin Michael ellos no tenían esperanza como grupo. Así de simple. Que se podía esperar. Michael odió esa gira, lo sabemos, pero después se desquitó con la mejor gira que ha existido en la historia: The Bad Tour. No sigo porque empiezo a babear ji ji ji

Music and me dijo...

Otra muestra mas que refuerza nuestra idea de que Michael no solo era el mejor artista,también era una buena persona.Sinceramente creo que al final de la vida de cada uno de nosotros esto es lo que realmente cuenta,que se nos recuerde como BUENAS PERSONAS.