sábado, 9 de enero de 2010

Una estupenda semilla




Después de la anterior entrada, en la que felicitaba a nuestra amiga Billie Jean por su tan deseado embarazo :-), me quedé reflexionando sobre una de las recomendaciones que le hemos hecho: que siga oyendo a Michael para que así a su bebé le guste desde la cuna. Y por eso me he vuelto a acordar del simpatiquísimo Jadon, al que traje a La Cajita hace poco tiempo, pero al que vuelvo a traer por si a alguien se le había pasado este divertidísimo vídeo (que hay que ver hasta el final), y también me he acordado de otro vídeo que tenía guardado y que es entrañable y curioso. Es una muestra de lo que sienten los niños cuando oyen a Michael. Es como algo hipnótico para ellos... y yo me quedo hinoptizada por lo que puede provocar su música, tanto a grandes, como se sabe de sobra, como para chicos. Nunca me cansaré de alegrarme de esta influencia en los más pequeños, que, puede que cuaje o no cuando ya sean mayores y tengan sus propios gustos musicales. Pero de momento, me parece una estupenda semilla.





La misma semilla que plantó Katherine Scruse, Katherine Jackson una vez casada, en sus nueve hijos (al igual que hizo Joseph; no olvidemos que él era miembro de The Falcons y que, gracias a él, sus niños desarrollaron el enorme talento que demostraron con el tiempo). Por cierto, al decir "la semilla que plantó Kate," hablo de lo musical, que en lo personal creo que a Michael, en algunas -aunque pocas- cosas no le benefició mucho, algo que ya comentaré en otras entradas.  

Gran aficionada a la música, tocaba el piano y el clarinete y este amor se lo inculcó a sus hijos. Aunque ya hablaré mucho más ampliamente de Katherine y de su gran influencia sobre Michael, todos sabemos que ambos se adoraban, y una preciosa muestra de ello fue la fiesta de cumpleaños que organizó Michael en mayo de 1984 en el Bistro Garden de Beverly Hills. Asistían sus hermanos y hermanas, e incluso el padre, Joseph, con el que ya Katherine por aquella época tenía grandes diferencias por sus repetidas infidelidades (aunque no estaba sentado a su lado). De hecho estaban separados, aunque compartían vivienda.

A pesar de ser devota testigo de Jehová, ese día la mamá Jackson sí celebró su cumpleaños. Katherine fue agasajada con un enorme anillo de diamantes y un Rolls Royce rosa con techo beige, regalo de todos los hermanos (aunque según la prensa de la época, el cochazo había sido un regalo exclusivo de Michael, algo que no sentó, lógicamente, demasiado bien a los demás). Una sorpresa muy especial para Katherine fue la presencia de su padre, al que pagaron un billete de avión para que llegara desde Indiana.

Como era habitual en Michael, éste llamó a Steve Howell, su cámara personal, que solía registrar todo acerca de Michael en su cámara de vídeo. Y en esta ocasión tan especial no podía faltar. Estaban los chicos, La Toya vestida de amarillo intenso y con su cinta habitual de la época sobre la frente, Janet con James DeBarge -con quien se casó pocos meses después en secreto y con quien tuvo un matrimonio tormentoso que acabó anulándose antes del año-, familia política de Kate... Joseph estaba, sí, pero no sentado a su lado.

Michael cantó, obviamente, en la fiesta de su madre. Lo hizo acompañado al piano del cantante country Floyd Cramer, al que también habían pagado el billete de avión, porque era un artista que le encantaba a Katherine. La megaestrella Michael Jackson, en esos momentos simplemente un hijo regalándole un homenaje a su madre, sonrió tímidamente en el escenario y, dirigiéndose a ella, le dijo: "Esta es una de tus canciones preferidas, y quiero cantarla para ti". Mientras leía disimuladamente la letra (se ve que en esos momentos Michael no se la sabía demasiado bien), le cantaba con una dulzura maravillosa For the good times, una canción muy bonita de Kris Kristofferson, de estilo country, un estilo que le gustaba mucho a la señora Jackson.

Pero al terminar la primera frase de la canción, que venía a decir "No estés triste, que todo terminó", Katherine no pudo evitar que sus ojos se anegaran de lágrimas. Había pasado mucho, había aguantado mucho por sus hijos, y en el fondo le dolía pasar por esa situación en su matrimonio cuando ella se había casado terriblemente enamorada. Ahora, delante de ella tenía a un hijo bellísimo, cantándole dulcemente como sólo Michael sabía hacerlo -no os perdáis el remate final de la canción, al final del vídeo; me parece impresionante-, y aunque yo no estuve en su interior, seguro que en esos momentos Katherine Esther Jackson se sintió muy, muy orgullosa, de la estupenda semilla que había plantado en el corazón de su hijo: el amor por la música, aquella que tanto la apasionaba.

3 comentarios:

Sandra dijo...

Siempre me da mucha ternura cuanto amaba Mike a su mamá, y ella es tan bella, Mike heredó su suavidad, su voz, sus ojos, esos fabulosos pómulos. Verla llorar en el funeral me rompió el corazón mil veces.

TINK-SONIA dijo...

Que bonitas imágenes,siempre me ha encantado la dulzura con que la mira y la timidez con la que le canta.
¿Pudo haber alguna vez una regalo más sincero y lleno de amor?
El transmitía AMOR en todo lo que hacía,por eso nos llega directamente al corazón,gracias MICHAEL.

Guinda de Plata dijo...

Sí, la verdad es que son unas imágenes preciosas. Y un guapísimo hijo cantándole a una bellísima mujer, su madre. Qué verdad que él (y Janet) heredaron los rasgos más hermosos de Katherine: esos pómulos y ojos maravillosos (no así la nariz ancha en el caso de Michael, que la sacó de Joseph. Nos gusta de todas maneras, pero así, con su nariz finita, ganó muchísimo). Michael luce especialmente guapo en este vídeo, da gloria verlo.