martes, 29 de septiembre de 2009

Billie Jean (Thriller, 1982)










...Billie Jean is not my lover
She's just a girl who claims that I am the one
But the kid is not my son
She says I am the one, but the kid is not my son...




Aunque de Michael me atrae todo, si hablo de su faceta musical es inevitable que haya canciones que, por una u otra causa (su música, su melodía, su ritmo, su videoclip, las circunstancias en las que fue compuesta o grabada), me gusten más que otras. Son esas que, a la pregunta: "Dime canciones legendarias de MJ", me saltarían directamente a la boca. Y de estas favoritas, que, poco a poco, iré comentando en esta cajita, sobresale una que me atrapó desde el primer instante en que la oí: Billie Jean.

Billie Jean supuso una gran revolución dentro del mundo del videoclip, que, allá a principios de los ochenta, comenzaba a emerger. No llegó al apabullante terremoto que supuso Thriller, poco después, pero sin duda ver a Michael bailando, mientras se iban encendiendo las luces del suelo a cada paso, supuso que a todos aquellos a los que les gustaba bailar, se quedaran embobados mirándole y quisieran imitarle. Y no sólo eso: el comienzo genial de batería, el ritmo diabólicamente repetitivo, los fantásticos arreglos, la letra que hablaba de alguien, Billie Jean, que quería encasquetarle un hijo que no era suyo... y Michael repitiendo machaconamente "Billie Jean is not my lover": "Billie Jean no es mi amante"...

Además, Billie Jean interpretada en directo (aquí en el mítico concierto de Bucarest de 1992) aúna una teatralidad que hace que cuando Michael esté a punto de interpretarla, todos ya sepan que va a hacerlo, incluso aún cuando la música no haya empezado a sonar: sólo con verle con su sombrero Fedora en la mano, y el guante cuajado de brillantes, el sudor corre por los cuerpos, los vellos se erizan, y los sentidos se agudizan, porque los fans saben que Michael va a interpretar la que es una de sus canciones más emblemáticas, y porque saben que ese Fedora, al finalizar los compases de la canción, terminará disputándose entre las manos de los enfervorecidos admiradores, aunque sólo uno de ellos tendrá la suerte de conseguir llevárselo a casa.

Como curiosidades, Billie Jean fue concebida mientras Michael conducía por Los Ángeles, se grabó para el disco de una sola toma, se basó en el caso real de una fan histérica que le acusaba de ser padre de uno de sus gemelos (¡!), y el maravilloso y genuino paso Moonwalk fue creado para esta canción. La noche antes de estrenar Billie Jean en directo, aunque ya la canción era conocida por el baile mostrado en su videoclip, Michael no tenía claro qué pasos interpretar sobre el escenario. Puso la canción a todo volumen en la cocina, comenzó a bailar, y todo fluyó, hasta llegar al Moonwalk y a quedarse estático unos segundos sobre las puntas de sus pies. A la noche siguiente, el 25 de marzo de 1983, en el Homenaje a la Motown por su 25 aniversario, se produjo la interpretación en directo de Billie Jean y, con ella, de esos dos gestos que le acompañarían hasta el fin de su carrera y que se han convertido en iconos de la música de baile: el Moonwalk y el quedarse sobre las puntas de sus pies. Y, por supuesto, la confirmación de que Michael  ya era una megaestrella a nivel mundial.

Todo eso y más hacen de Billie Jean una canción sencillamente única. Para mí, la mejor muestra de genialidad de Michael Jackson. Aquí está el vídeo original:





Billie Jean (Thriller, 1982)
Número 1 en EE.UU durante 9 semanas. También fue número 1 en las listas de España, México, Reino Unido, Australia e Italia.
Ganadora de 2 Premios Grammy en 1984.
Posición 58 en las 500 mejores canciones de la historia (Revista Rolling Stone)
Posición 16 en las 100 mejores canciones de todos los tiempos (Revista Q Music)
Posición 1 en las 40 mejores canciones de la década de los ochenta (Revista Q Music)
5 millones de copias del single vendidas: es el single más vendido de la historia.


lunes, 28 de septiembre de 2009

La más hermosa sonrisa








Uno de los grandes atributos de Michael ha sido, desde que era muy niño, su preciosa sonrisa. Si lo observamos cuando se muestra vergonzoso, vemos que le sale una sonrisa muy tierna, en la que muestra unos dientes blanquísimos y perfectos con los que a veces se muerde el labio inferior. En otras muchas ocasiones, incluso cuando posa, muestra una sonrisa que le sale del alma. En otras, cuando estaba visitando a niños y enfermos en hospitales, otra cuando terminaba una canción en un concierto y sus fans le gritaban: "I love you, Michael!!" Su arma, en todos los casos, era sonreír. Lo cierto es que se ponía guapísimo cuando lo hacía...  Una sonrisa que ha enloquecido (y enternecido) a millones de fans en todo el mundo.Curiosamente, su canción favorita era Smile... :-)

domingo, 27 de septiembre de 2009

Se abre la cajita de Peter Pan







Esto, amigo lector, aunque no te lo parezca, es una cajita. La cajita donde he querido guardar la música, las anécdotas, las pequeñas grandes historias de un maravilloso ser humano que siempre soñó con ser Peter Pan, su  personaje favorito, y nunca le dejaron. Hablo, naturalmente, de Michael Jackson.

No le dejaron de niño porque, aunque hacía lo que más le gustaba, que era imitar a sus grandes ídolos, especialmente James Brown, cantando, bailando y dejándose la piel, no pudo disfrutar de esa época maravillosa e inolvidable que es la infancia.

Se lo impidieron de adolescente porque siguió actuando, bailando, sudando debajo de los focos y trabajando duro, en vez de disfrutar de las piscinas, las chicas y la lectura. A la vez que iba cimentando la fama que consiguió de niño junto a sus hermanos bajo el nombre de Jacksons Five, se iba replegando más en sí mismo por su gran timidez -no incompatible con su vida profesional ni apariciones públicas- y por sus dos grandes complejos: una cara llena de acné y una nariz demasiado grande en una cara de finos rasgos. Si a todo ello le sumamos la crueldad de su padre Joseph, tirano que obligaba a los chicos a ensayar y actuar hasta desfallecer, y que no hacía más que meterse con la nariz de Michael o con sus granos, comprenderemos esa mirada triste que le acompaña en muchas, demasiadas fotos de la época, e incluso ya de adulto.

Y no le dejaron de mayor porque a pesar de ser el único, inigualable e increíble "Rey del Pop", y lo tenía todo -talento, fama, empatía por los débiles, dinero, el mundo a sus pies-, las lenguas afiladas y maledicentes, los malévolos chismes y los tabloides basura conformaron una especie de monstruo loco -"Wacko Jacko"- que no tenía nada que ver con él, pero que le hacían incompatible con la imagen idílica y dulce de Peter Pan, el niño que no quería crecer. Qué ironía que todos recogían aquellos supuestos abusos sexuales, de los cuales salió "No culpable", o su supuesta renegación de su raza por su cambio de color de piel, sin querer escuchar que era vitíligo, y ninguno sus innumerables obras benéficas, de caridad, donaciones, creación de fundaciones, ayudas a ONG'S, envío de toneladas de alimentos, ropa y juguetes a Sarajevo durante el periodo de guerra, donativos para niños con cáncer o para las operaciones de niños con enfermedades terminales, o el ofrecer su rancho de Neverland, cuajado de atracciones de feria y animales para niños enfermos de leucemia y otros tipos de cáncer. Ha sido el artista que más millones de dólares ha donado para obras de caridad: más de trescientos.

Michael ya no está con nosotros físicamente, pero nos deja su maravilloso legado de humanidad, talento, canciones y bailes inolvidables, pero, sobre todo, su sonrisa.

Seguro que Michael, que siempre soñó con ser Peter Pan, y nunca pudo conseguirlo, lo es ahora allá donde se encuentre.

Michael, dulce ángel, siempre estarás en mi corazón.